Paul Gascoigne, 'Gazza' para los amantes del fútbol, vuelve a destacar. No lo hace por sus maravillosos regates en corto o por su visión de juego que deslumbró a las Islas Británicas y a medio mundo, sino por seguir destrozando a pasos agigantados su salud a base de alcohol y más alcohol.El bueno de Paul ha vivido situaciones muy polémicas y con gran repercusión en los medios ingleses. Un jugador al que se le ha visto en un pub con el uniforme de la Selección inglesa después de un partido o que ha orinado encima de un compañero de habitación porque roncaba no puede dejar indiferente a nadie.
Cabe recordar otras anécdotas de la 'cara B' de este inglés rebelde y desenfadado. El de Newcastle ha sido capaz de dar la mano a los once rivales antes de irse del campo expulsado, bajarle los pantalones a su capitán mientras levantaba una copa o sacarle una amarilla a un árbitro.
Gascoigne llegó a ser 'el rey de la comedia' en el mundo del fútbol. Muchos le veían como un payaso, otros tantos como un ídolo. Sus admiradores no olvidarán momentos como la mofa en el Mundial de Italia'90 a Scifo, que simuló una falta y el inglés lo imitó tirándose a su lado. También será recordada su manera de 'saludar' a la cámara en el himno inglés, durante el cual sacaba la lengua. Todas estas acciones pueden causar simpatía en los aficionados, pero la realidad actual del genial centrocampista no es nada divertida.
`Gascoigne tendrá suerte si llega a ver el Mundial 2010´
Después de verle en situaciones lamentables, como pidiendo dinero por la calle y sin poder levantarse del suelo de tanto alcohol ingerido, el hijo de Paul Gascoigne, Regan, de 13 años, llegó a decir que su padre moriría pronto. El niño considera que "ser un gran futbolista no significa ser un buen padre" y que "es una pérdida de tiempo intentar ayudarle". Para terminar, deja un deseo durísimo: "Si pudiera pedir un deseo, sería que nos dejara".
La última de Paul ha sido aireada por su joven 'amiga', Jade Freeman, que compartió una velada de hotel con el excéntrico ex-jugador. En ella, Gascoigne se llegó a beber seis cervezas en veinte minutos, como si de agua se tratase. Las que precedieron a las 40 'Stella Artois' que dicen que ingirió en unas 13 horas.
El inglés decía estar muy triste por la muerte de su admirado Sir Bobby Robson, hasta tal punto que admitió: 'Quiero morirme porque cuando me deje mi madre estaré solo'. Una declaración de intenciones que hace ver la situación actual del que fuera estrella mundial del fútbol.
Por último, Jada, de 20 años, llegó a decir que Gascoigne 'tendrá suerte si llega a ver el Mundial de Sudáfrica en 2010'. A pesar de todo, la joven le define como 'un hombre maravilloso', pero con una misión: 'Quiere matarse'. Nadie sabe cual será el próximo capítulo en la vida este 'juguete roto' del fútbol inglés ni cuanta magnitud tendrá. Suerte, 'Gazza'.
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