Como profesional del periodismo deportivo, Ángel Rodríguez posée un currículo envidiable. Comenzó a estudiar casualmente periodismo, no era su devoción, pero este apasionante mundillo le atrapó tanto que su nombre va a ir unido a él toda la vida. RNE, Cadena SER, Antena 3, Marca y Onda Cero son algunas de sus plazas conquistadas.Ángel, personalmente, es un tipo normal que no tiene aires de estrella. Practicante de deporte durante toda su vida y gran seguidor de fútbol, le encanta trabajar en esta profesión. Desde que sale en televisión, la gente le reconoce más, pero él prefiere pasar inadvertido, aunque no oculta su ilusión cuando alguien le reconoce por la voz. Comenta abiertamente que es un apasionado de la radio y que está comenzando a cogerle el gustillo a la televisión, a la que admite que le está costando adaptarse.
También delata, en tono de broma, que su mujer está harta de él y su obsesión por el deporte e incluso dice que ya sabe más que él de radio. Lo que menos le gusta de ésto es que no ve mucho a sus hijos, ya que su jornada comienza a las 10 de la mañana y acaba a las 2 de la madrugada. Es el precio que tiene que pagar por ser uno de los periodistas deportivos más polivalentes de nuestro país. Gracias por tu preciado tiempo y por tu amabilidad, Ángel.
En aquel momento era tecnología punta, aunque ahora ves como se hace y no tiene nada que ver. La evolución en 20 años ha sido vertiginosa. Existían los ordenadores, pero solo como base de datos, no para hacer un programa. En mi época, los teletipos llegaban a través de una máquina en la que salían impresos. Una de las labores de los nuevos era cortar el teletipo y repartir copias a los jefes y redactores. Así era como te enterabas de las cosas. Ese era el único contacto, además del telefónico, que había con el mundo exterior. No había internet y había que buscarse mucho más la vida. No eramos mejores que ahora, porque los programas que se hacían antes eran más incompletos y en situaciones más precarias. Ibamos con un montón de cintas abiertas, que cortábamos manualmente para hacer los montajes. A través del ordenador se ha ganado tiempo y calidad. No hay más que escuchar como sonaban las trasmisiones de fútbol a través de las líneas microfónicas. Ahora la calidad es máxima, hemos mejorado una barbaridad.
¿En qué ha cambiado el periodista deportivo radiofónico Ángel Rodríguez que comenzó hace dos décadas?
Vas aprendiendo, te vas formando. Al principio eres bastante inconsciente de donde estás, de lo que tienes que hacer...y bendita inconsciencia! Porque te ayuda a superar el corte, el miedo y los nervios. Hay una primera fase que te lleva a hablar por la radio cuando no estás realmente preparado, pero no hay otra manera de aprender. A base de hacerlo vas formando tu personalidad, tanto en la manera de hacer radio como en tus propias creencias y personalidad en cuanto a lo que tu quieres ser como periodista.
¿Qué es lo que más le ha costado aprender?
En todos los sitios donde he estado he intentado fijarme en mis compañeros y en mis jefes, y sigo haciéndolo. Ahora en televisión, sin ánimo de copiar, veo los informativos e intento coger de cada uno lo que más me gusta. Cuando lo haces ya tienes el sello personal. No te paras a pensar en qué eres diferente, eso va surgiendo. En la vorágine del día a día no da tiempo a pensarlo. Hay gente que me dice que le gusta mi objetividad y sensatez. Esto lo aprendí seguramente en RNE, donde se hacía este tipo de periodismo. Aunque te das cuenta que hay que buscar un punto de sensacionalismo que lo puedes ir ganando en las emisoras privadas, donde hay mucha más competencia y se lucha por ser el primero. Te despierta otro instinto que en otro medio de comunicación igual no habría tenido. Por eso pienso que la mezcla de estar en diferentes sitios me ha aportado bastante.
¿Con qué se quedaría de lo de antes?
Con el ambiente de trabajo que tuve al principio, en RNE. Por encima de todo éramos amigos, y encima trabajábamos juntos. Éramos una familia, y eso se ha ido perdiendo. La gente se distancia más y no se el motivo. Tal vez los que tengamos más responsabilidad somos más distantes o tenemos mucho más trabajo que antes. Ese buen ambiente sigue estando, porque sino sería insoportable trabajar, pero al final de la jornada cada uno se va a su casa y colegueo el justo.
¿Y de lo de ahora?
Me quedaría con los avances tecnológicos que ha habido. En el periodismo deportivo tenemos unas ventajas que las hemos sufrido cuando no las teníamos. Los teléfonos móviles, por ejemplo. Ántes, en un Tour de Francia, tenías que estar buscando una cabina para entrar en los boletines y llevar la mochila llena de monedas o incluso tenías que llamar desde la casa de un francés de cualquier pueblo. Ahora levantas el teléfono, informas y sigues, una gozada. El gran beneficio de los medios de comunicación es la tecnología.
¿Qué tiene de especial la radio deportiva?
La radio es donde más puedes desarrollar tu trabajo. En la tele estás muy limitado por el tiempo y la prensa escrita la veo muy dificil. Es un medio complicado, escribir bien es muy difícil y me ha resultado complicado expresarme con naturalidad, ya que no era una persona de muchas palabras. No me considero un gran comunicador.
En la televisión me he encontrado a gusto, pero noto que algo falta. Siempre se te queda algo en el tintero, no le puedes decir a la gente lo que querrías porque no tienes tiempo, tienes que hacer que lo intuyan en frases muy cortas. Lo que más me llena es la radio.
¿Recomendaciones para lograr ser un buen periodista deportivo en radio?
Escuchar mucho la radio. Siendo jóven y con la oportunidad de hacer prácticas, probar diferentes medios. Así te darás cuenta de qué es lo que más te gusta. Y no cansarse nunca, no pensar que lo que estás haciendo es un trabajo. Pensar que es tu vida y que vas a vivir de eso. Y si vas a vivir de ello, dedicarle todo el tiempo que haga falta para mejorar, estar al pie de la noticia, estar pendiente y aprender de los compañeros. Es muy sacrificado, es un trabajo durísimo y requiere muchas horas. No se puede desconectar nunca. No puedes irte un mes de vacaciones y perderte. Puedes sacar tiempo para tu familia y tus hobbys, pero la gente que te rodea te va a tener que entender muy bien y te va a tener que querer mucho para aguantarte. Incluso a veces llegas a aburrirte, porque es un trabajo tan especial y con tanto gancho que cuando sales con tus amigos te preguntan. No me imagino a un ingeniero de telecomunicaciones dando explicaciones sobre su trabajo con sus amigos. Hay veces que se hace complicado.
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