Son muchos los jugadores de nuestra Liga que tienen reservada su plaza para la Copa del Mundo con su selección, y otros tantos están peleando por ella. Lamentablemente, una pequeña minoría están trabajando a la sombra y recuperándose para intentar llegar en condiciones óptimas al campeonato. Todos ellos sueñan una noche sí y otra también con el momento de debutar en la primera cita mundialista celebrada en el continente negro. Hay muchas lecturas para este delicado asunto. Unos opinan que el hecho de pelear una plaza en su equipo nacional hace que el jugador se extramotive y juegue al 110% de sus posibilidades. Otros piensan que por ello, el futbolista se convierte en un ser más egoísta e individualista en algunos casos.
Las dos posturas son entendibles, pero lo que está claro es que si el Mundial está a la vuelta de la esquina, el final de Liga se sitúa antes de girar la calle. Esto provoca que apenas tengan tiempo para pensar. Tal vez si se paran un momento a mirar el calendario, se darán cuenta en la posición que están, en todo el esfuerzo que han realizado para llegar hasta ahí y en si les merece la pena darlo todo hasta el final para intentar conseguir ese premio ansiado que puede llevar a otro aún más deseado, que disfrutarán sin darse cuenta al otro lado del mundo. El triunfo o el fracaso, el premio o la penalización, el disfrute o el sufrimiento... o simplemente, el momento de la verdad.
1 comentarios:
¡Ese brod qué pluma tiene! Y el Marca y el As plagado de incompetentes... ayssss jajajajaja
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